jueves, 7 de mayo de 2009

No se humillará ante Dios...

... Y muy bien que hace si no cree en Él. De hecho, que Patxi López, el nuevo lehendakari, no jure ante un crucifijo y ante la primera Biblia en euskera sino ante la Constitución y el Estatuto de Guernika es otro punto de ruptura con el sectarismo del nacionalismo vasco. Un nacionalismo, como tradicionalmente todos los de España, de derechas, pero que en los últimos tiempos había perdido el norte y habían cambiado ideología política por ideología de guerra.

Ibarretxe ha dejado, incluso, su acta como parlamentario. Ahora le tocará descansar un mes o dos y convertirse en alto cargo de alguna empresa puntera. Que se lo digan a Josu Jon Imaz, cargazo de Petronor. Así que 'Juanjo' a descansar unos meses, a dejar que sean Urkullu, presidente del PNV y Joseba Eguibar, portavoz, los que den cera a la oposición... quiero decir, al nuevo Gobierno.

Me temo, y no creo equivocarme, que al PNV le asaltará una crisis del estilo de la que sufrió el PSOE después del cambio de Gobierno en 1996. A saber: bicefalia, familias, frentes abiertos, luchas internas y externas... una alegria, vaya. Si el PNV espera volver algún día deberá aclararse muchas cosas.

Mientras, el PP, y lo digo y lo repito, está donde nunca se podría imaginar. Una locura. Participando de un Gobierno bipartito con el PSOE, imponiendo, desde su minoría, una cordura constitucional inesperada hace unos meses. De todos modos, en esto todo es empezar. Si Basagoiti consigue no emborracharse de mando pueden ser una alternativa real.

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