Ayer resonó en la cabeza de muchos españoles aquella idea del partido Cataluña-Euskadi en fechas FIFA, esas que el estamento internacional deja libres para que las selecciones nacionales disputen partidos amistosos o de clasificación. Ayer, en el estadio de Mestalla, en la final de la Copa del Rey, tuvo lugar la más alta demostración de patriotismo. Unidos contra España.
Vascos y catalanes desplegaron una pancarta en la que se leía: "Goodbye Spain. We are nations of Europe" y aparecían ZP y Rajoy. La irrespetuosa pitada al Rey y al himno deja claro que no hay conciencia de nación por parte de ninguna de las dos comunidades. Los aficionados se comportaron como niños de primaria.
En sus cabezas existe la idea de que son España y por eso huyen hacia delante y necesitan menospreciar los símbolos del Estado que les cobija. No hace falta entrar en eso de que es la nación más antigua de Europa, da igual, tampoco podemos olvidar que hemos estados unidos por la fuerza en muchas ocasiones.
De todos modos, lo de ayer no deja de ser una muestra de inmadurez política, de radicalismo antidemocrático. Y sí, se volvió a unir fútbol y política. Adiós al resquicio que quedaba. La política, la triste y mala política española, sigue inundando todos los ámbitos. Es lo que nos toca.
Vascos y catalanes desplegaron una pancarta en la que se leía: "Goodbye Spain. We are nations of Europe" y aparecían ZP y Rajoy. La irrespetuosa pitada al Rey y al himno deja claro que no hay conciencia de nación por parte de ninguna de las dos comunidades. Los aficionados se comportaron como niños de primaria.
En sus cabezas existe la idea de que son España y por eso huyen hacia delante y necesitan menospreciar los símbolos del Estado que les cobija. No hace falta entrar en eso de que es la nación más antigua de Europa, da igual, tampoco podemos olvidar que hemos estados unidos por la fuerza en muchas ocasiones.
De todos modos, lo de ayer no deja de ser una muestra de inmadurez política, de radicalismo antidemocrático. Y sí, se volvió a unir fútbol y política. Adiós al resquicio que quedaba. La política, la triste y mala política española, sigue inundando todos los ámbitos. Es lo que nos toca.

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