Se hace raro, en estos momentos en los que la Iglesia defiende la vida, que salga un obispo a defender a los que matan. En concreto, Juan María Uriarte, obispo de San Sebastián, ha declarado que el diálogo es la vía indispensable para terminar con ETA. Además, el señor obispo dijo que las familias de los terroristas encarcelados deben estar cerca de éstos.
Negociar aunque ETA no pida perdón, esa es la postura de la Iglesia vasca. Sin embargo, sobre el aborto no cambia su postura respecto de la Conferencia Episcopal española. Uriarte cae en una contradicción infame. Miren que lo siento, no gusto de criticar a la curia, pero hoy se merece Uriarte la más dura de las críticas por ese doble rasero que está utilizando en estos dos temas tan candentes.
Por un lado defiende a capa y espada la vida: no al aborto; por otro deja de lado el quinto mandamiento, y se enmascara en una virtud tan cristiana como es el perdón. Lo siento Uriarte, pero hay veces, como esta, en las que no puedes poner la otra mejilla porque no tienes. Sobre el aborto es lógico que no lo comparta el señor obispo, pero el tema de los terroristas se le escapa de sus manos.
La Iglesia se equivoca politizando cada paso que da. Se equivoca pretendiendo inmiscuir a las cofradías de Semana Santa. Se equivoca, desgraciadamente, cada vez más. Es fácil echar la culpa a Rouco, pero él sólo es uno de tantos. Con estas actuaciones, la Iglesia sólo consigue echarse a la opinión pública encima, y eso no es bueno.

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