En círculos privados se apostaba desde hace semanas por cuál sería la primera entidad financiera que tendría que intervenir el Banco de España. El sector financiero nacional ha presumido desde los albores de la crisis de ser uno de los más sólidos del mundo. Nada mejor para demostrar de que carecen realmente.
La Caja Castilla-La Mancha es el primer ejemplo de que la crisis financiera en España no había llegado a su límite. Ni mucho menos. Cuando Unicaja descubrió, tras realizar una auditoría, que CCM tenía un agujero de tres mil millones de euros, las autoridades socialistas que dirigen la caja lo negaron. Incluso la portavoz del Gobierno manchego, Isabel Rodríguez, se indignó ante tal acusación.
De repente el agujero es un socavón. Los excesos realizados por el Gobierno de Barreda en referencia al aeropuerto de Ciudad Real se están pagando ahora. El cheque en blanco que CCM entregó a Martinsa-Fadesa sólo un mes antes de su suspensión de pagos es sólo uno de tantos excesos cometidos.
Además, Solbes se empeña en transmitir confianza. ¿De qué confianza podemos hablar si se inyectan nueve mil millones de euros a una entidad financiera para salvarla de la quiebra? Es un atrevimiento por parte del ministro de Economía intentar hacer llegar a la opinión pública un mensaje de tranquilidad. Es innegable que hay un colchón estupendo que el Gobierno tiene preparado para estos batacazos, pero el mero hecho de que el Banco de España haya intervenido a una caja de ahorros debe hacer que salten las alarmas.
Todo esto ocurre a las puertas de la cumbre del G-20, una cumbre donde, precisamente, se debatirá sobre la eficacia del intervencionismo estatal. Zapatero acudirá a esta cumbre con su habitual retórica, y seguirá defendiendo que España es una de las economías más fuertes del mundo. Nada más lejos de la realidad. España no es el primer país en intervenir a una entidad financiera, sin embargo, se hace difícil de sobrellevar que CCM, una caja de ahorros controlada por el Gobierno castellano manchego haya cometidos excesos hasta el punto de dejar secas las arcas de ésta por llevar a cabo un proyecto de infraestructura privada. Parece paradójico, incluso burdo, que CCM hasta anteayer fuera una caja absolutamente sólida y, de repente, un domingo por la tarde, aparezca un socavón a reparar con nueve mil millones de euros.
No se puede olvidar tampoco la fusión frustrada con Unicaja. Sin duda fue Chaves, el presidente autónomo andaluz, el que levantó la liebre la semana pasada y desveló la deuda de tres mil millones de euros que encendió al Gobierno manchego. El andaluz exigía que CCM estuviera limpia de polvo y paja para fusionarse con la caja andaluza y pidió, casualmente, la intervención por parte del Estado. Dicho y hecho. Chaves, Presidente del PSOE, propone y Solbes dispone.
Ahora sólo cabe esperar, porque es complicado pensar que Unicaja y Chaves vayan a dejar pasar la oportunidad de fusionarse o absorber a una caja de ahorros sin deudas. Efectivamente, sigue planeando la sombra de la caja única andaluza a costa de los castellano manchegos. El proyecto faraónico de Chaves, pese a lo que pueda parecer, se encuentra en una posición más favorable que hace unos días. Unicaja puede presentarse ahora en el papel de salvador de CCM, para sacar adelante esta crisis con la sólida gestión de la caja malagueña
lunes, 30 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario